📗 El Traductor Mensual
La ciencia nace en la comunicación
[Art. Núm. 26: martes, 01/09/26]
Se usa a menudo la metáfora de que el profesional de la traducción construye puentes para que dos culturas se entiendan y, en mi opinión, es muy acertada. De algún modo, cambiamos de sombrero y nos ponemos manos a la obra para que las palabras se enlacen unas con otras con sentido, como una cadena directa al corazón, para entonces amarrar dos cabos que sin nuestra ayuda hubiera sido imposible hacerlo.
En un hospital, ese lugar de incesantes pitidos y coloridos carteles de información, ese lugar donde la vida y la muerte suelen jugar de la mano, hay personas que cada día llegan profundamente heridas: de las guerras, del olvido, de la miseria, pero, sobre todo, llegan personas con el espíritu roto.
Maestros de la improvisación que dedican sus días a reconducir la vida de los demás; magos que no solo conectan dos lenguas, sino que enlazan personas y contextos.
Ser intérprete es asumir las batallas de otros y estar dispuestos, aun siendo por unos breves instantes, a sumergirnos en la humanidad ajena para sacar la raíz del problema y hacérsela llegar a los que pueden proveernos un poquito de luz: los profesionales sanitarios. Esto ya nos indica, si utilizamos las palabras del doctor Mayol, que la verdadera sanación comienza por una buena comunicación.
De algún modo, nos convertimos en héroes y heroínas de una persona desconocida, pues le habremos brindado ayuda en un momento donde pensó que el mundo se había olvidado de ella. Es agotador, tanto que el tiempo demuestra que las barreras lingüísticas no son realmente el problema lacerante, sino la falta de contemplación hacia el otro y su mundo interior.
Maestros de la improvisación que dedican sus días a reconducir la vida de los demás; magos que no solo conectan dos lenguas, sino que enlazan personas y contextos. No poseemos espadas, no enunciamos sentencias ni llevamos batutas o togas, pero el nuestro es un oficio que convierte la voz en una ofrenda de paz y la lleva a todo lugar en el que estemos; y eso es incomparable.
Ante el resultado de unas pruebas o la recepción de noticias, la figura de intérprete se convierte en un catalizador de calidez. Si hablamos de oncología, por ejemplo, es doloroso ver como un profesional médico se limita a usar monosílabos para confirmar algo que podría ser fatal, dejando, con ello, de impulsar la parte humana del proceso y, así, el alma de la ciencia se convierte en maquina; precisamente entonces, la lengua, es una herramienta tan útil, pues descodifica las necesidades del paciente, hace una radiografía del pensamiento extranjero y lee el ambiente para recordar que la comunicación es, en definitiva, el germen de la ciencia.
Este trabajo no solo es un antídoto contra la indiferencia, sino una llave para evitar la deshumanización.
Del mismo modo, según Maya Angelou, «La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo los hiciste sentir». Por eso, no importa que se atraganten tus palabras y se te encoja el espíritu, pues, aunque titubees y temas a las zarpas de la vulnerabilidad, detrás de la figura de los intérpretes habrá alguien que esté trasladando todo ese dolor a otro idioma para que puedas mejorar y no te sientas aislado de tu propio mundo.
Este triángulo de confianza que se entabla también les pertenece a aquellos que no tienen voz, a esos y esas a quienes la vida no les otorgó ese bello sentido. Así, tanto para los que oyen como para los que no, el intérprete será un héroe que acerca dos mundos para lograr el mejor resultado posible, tanto clínico como personal.
La competencia profesional, por tanto, no es solo la de traducir, sino la de preguntar antes de asumir para que nada quede relegado al silencio.
En definitiva, el fin de la medicina es, paradójicamente, profundamente humano. Tal y como Robin Williams decía en la película Patch Adams, no solo se trata de prevenir la muerte, sino de hacer la vida un poco más amena.
🧠 La Fosa del Curioso
Ilustraciones del mar: una mirada humanista de la biología
[Nota: esta información proviene de una guía impresa del MMC. Solo están seleccionados los datos más generales con la intención de no romper la confidencialidad y los derechos de autor. Para más información, visita el museo y revisa los enlaces que se señalan abajo].
En esta ocasión os traigo «una vida caleidoscópica en la historia no contada del Océano», un retazo de todo el arte ilustrativo de la ciencia marina.
Luisa de la Vega (1863-1944), una mujer ocultada por el ojo ignorante de la tradición, es otra prueba fehaciente de que el arte y la ciencia pueden confluir de manera espléndida. Ella, que dedicó gran parte de su vida a ilustrar el fondo marino, fue una científica que buscaba educar al ciudadano lego sobre todo lo que se conocía en el mar en el siglo XX. Como divulgadora y humanista, fue una férrea defensora de los derechos educativos de las mujeres, que a menudo quedaban relegados a notas al pie en los anales de la historia. Su obra, por tanto, es una manifestación contra lo impuesto; que, si bien causó un revuelo original, logró sobreponerse a las reglas hasta llegar a una sala de exposiciones de un museo en Santander en pleno 2026.
Luisa nace el 19 de agosto en la capital francesa, París, hija de Federico de la Vega y Emilia Wetter. Decide estudiar para ser docente en su ciudad natal por consejo de su madre. Pronto domina tres idiomas, desarrolla una actitud pedagógica y se interesa por la biología. Al acabar, en 1881, conoce a quien será su futuro marido: Augusto González de Linares, un excelente y apasionado naturalista de origen cántabro con una hija, que acabaría siendo adoptada por Luisa. No fue hasta mayo del año siguiente en Francia que tuvieron otro hijo, llamado Concarneuau.
Un lustro más tarde se crea en Cantabria por Real Decreto la estación marítima de Zoología y Botánica experimentales, de la que Augusto sería su primer director. Durante esa década, Luisa decide viajar a Nápoles para aprender a ilustrar con fines científicos, pues hasta entonces no había otro lugar para ello. Se forma junto con Comingio Merculiano, acuarelista profesional que elaboró una guía ilustrada para el Zoo de Nápoles, y pronto comienza su interés por desarrollar la figura de la ilustradora científica. En 1887, regresa a Madrid y nace su hija biológica, Genara.
Ya había llegado el fin del siglo XIX y con él se registra la llegada de Luisa a Santander, donde pasaría muchos años estudiando con tinta y ciencia el fondo marino del norte español, en la ya mencionada Estación de Biología Marítima. No fue hasta 1900 que la nombraron como la primera ayudante interina de biología de la Estación, pero no tardó demasiado en dejar el puesto, pues se le exigía una titulación científica que no tenía, entonces inaccesible para la mujer española. A esta noticia, por desgracia, se suma otra igual de siniestra: el fallecimiento en 1904 de su marido, lo que designa un cambio de paradigma en la vida de la artista.
Al tiempo, contrae matrimonio por segunda vez; en esta ocasión, con Juan Alvarado, con quien se traslada a Villablino con su hija Genara. Allí se convierte en docente de diversas materias y trabaja en la Fundación Sierra Pambley con inspiraciones pedagógicas avanzadas para su época. Defiende entonces, una vez más con ahínco, el derecho femenino a la educación, de manera que su hija acabaría siendo la primera mujer en obtener el título de bachillerato en León. Desde la distancia, sin embargo, sigue enlazada al fondo marino de Santander como acuarelista.

Su obra continuó ganando relevancia en los años veinte y su imagen se alzó entre la ciudadanía como la de una pionera científica entusiasmada. No obstante, a fin de no destripar más secretos expuestos en el Museo Marítimo del Cantábrico (Santander), os invito formalmente a que lo visitéis en persona hasta el 17 de septiembre para descubrir el resto de la obra de esta educadora, quien falleció finalmente en 1944 en Madrid, «dejando como legado una importante colección de ilustraciones zoológicas y botánicas, así como valiosas aportaciones en beneficio de la formación de las mujeres».
¡Gracias a las personas que han hecho esta exposición posible!
🎓El Rincón del Traductor
¿Qué es la lingüística forense?: el lenguaje como píldora de justicia
La lingüística forense es, en palabras de la reconocida doctora Sheila Queralt —fundadora del laboratorio SQ-Lingüistas Forenses y perito judicial— «convertir las palabras en pruebas para el juez». Evidentemente, esta afirmación es tan solo una sentencia generalista, pero resulta ciertamente eficaz para captar la esencia de aquellos y aquellas a quienes se les conoce como «policías del lenguaje».
Esta rama de la lingüística tiene su origen en los años sesenta, concretamente en 1968 con el estudio titulado «The Evans Statements: A case for Forensic Linguistics» [‘Las declaraciones de Evans: un caso para lingüistas forenses’], en el que analizaron notas policiales y en el que, por primera vez, se acuñó la denominación de lingüista forense. Desde entonces, esta disciplina comienza a emerger como otra cualquiera: basada en datos y variables, no en la subjetividad. En obras como Soy lingüista, lingüista forense y Lingüistas de hoy: profesionales para el siglo XXI, se resume a la perfección en qué consiste esta figura tan importante en el mundo de la lengua y la ley. En dichas páginas, se mencionan diversos conceptos dentro de lo que se conoce como lenguaje evidencial, siendo los más destacables los siguientes:
Prominencia [ing. salience/saliency]: «se refiere a todas aquellas unidades lingüísticas (…) que destacan estadísticamente en un texto, cuando los corpus se comparan entre sí, o cuando un subcorpus se compara con la totalidad de un macrocorpus». Esto es, todo valor común que, por alguna razón, se sale de la frecuencia esperable (p. ej. usar mucho el saludo ¡Buenas!)
Marcadez [ing. Markedness]: «unidades lingüísticas que son atípicas comparadas con las comúnmente establecidas. Las formas no marcadas son predominantes y no requieren de esfuerzo, mientras que las marcadas son secundarias y diversas». En otras palabras, toda prueba de lenguaje escrito y oral que se aleja del estándar y pueda resultar útil en el ámbito analítico (p. ej. cambiar el orden adjetival)
¿Qué es lo que hace un perito judicial?
Analizamos el lenguaje escrito y hablado para aportar evidencia objetiva en procedimientos judiciales y administrativos. Realizamos atribuciones de autoría, identificaciones de voz, análisis de grabaciones, detección de plagio, transcripciones forenses, construcción de perfiles lingüísticos y evaluación de ambigüedades o alteraciones en documentos.
— SQ-Lingüistas forenses.com
Esta disciplina, por tanto, no es una pseudociencia, sino una herramienta más que le sirve al tribunal para llegar a la conclusión más objetiva. Se trata de acumular evidencias lingüísticas y conducir el veredicto al resultado más próximo a la verdad. De la misma manera que un robot policial se sirve de la verosimilitud de los datos recabados, así como de los ya previamente recogidos, para elaborar un retrato realista, los lingüistas estudian cualitativa y cuantitativamente el estilo idiolectal (el propio del individuo) y la verosimilitud de las palabras desde diversas áreas de especialización (p. ej.: judicial) y distintos niveles de la lengua (p. ej.: pragmático, sintáctico, gramatical, etc.).
«Un error ortográfico demuestra que una regla ha fallado,
por lo que cabe preguntarse: “¿Y por qué falla?”»
Descubre más sobre esta disciplina en la web de Sheila Queralt, así como en este capítulo del conocido podcast de Carlos Roca donde se la entrevista abiertamente. ¿Conocías esta disciplina? ¿Habías reparado antes de leer esto en cómo influían tus palabras? Quizá sea el momento de medir mejor nuestro lenguaje…
❤ Recomendaciones del Traductor
Lectura y cine📚 - Una amiga estupenda (2026): el primer título de la tetralogía que ha volcado al mundo a los pies de la excelentísima Elena Ferrante, escritora italiana que ha descrito el dolor, la envidia, el amor y el silencio femeninos como ningún otro best-seller contemporáneo. En esta entrega, la autora nos acerca al mundo infantil, conflictivo y contemplativo de Elena y Lila, dos amigas nacidas en las vibrantes calles de Nápoles a principios del siglo XX. En los años venideros, ambas enfrentan cambios trascendentales que les harán volar del barrio y reflexionar sobre su vida en él. ¿Qué puede esperarse de una narrativa tan maestra y reflexiva como esta?
Lectura 📚 - Medicina en español VIII (2026): Fernando Navarro, el referente hispanohablante en el sector de la traducción médica, nos trae la séptima edición de este libro en colaboración con la Fundación Lilly y Diario Médico. En ella, nos resume nuevamente curiosidades médicas extraídas de su Laboratorio del lenguaje: recomendaciones, dudas, etimologías, anglicismos y ¡mucho más! No dudes en hacerme saber tus intereses y si quieres que desvele alguna curiosidad de este ingenioso libro.
Aprovecho, pues, para agradecer a Fernando por la simpatía y la amabilidad con la que nos ha tratado recientemente. Sin su presencia, muchos de nosotros estaríamos perdidos en el camino de la traducción médica. Su obra es tan influyente, que no imaginaría un panorama de la medicina humanista sin ella.
💡Frase del Mes
«La librería de un hombre es también su retrato, y tan fino que no pueden igualarle ni los pinceles más exactos ni la pluma más penetrante y fiel del mejor biógrafo. Los libros que cada cual escoge para su recreo, para su instrucción, incluso para su vanidad, son verdaderas huellas dactilares del espíritu, que permiten su exacta identificación».
— Gregorio Marañón, médico y escritor
Se avecinan meses agitados, por lo que no puedo prometer que vaya a volver pronto, pero en el fondo de mi corazón espero que la vida sí me lo permita. En tal caso, seguiré recabando reflexiones y recogiendo ideas en el extranjero para hacerlas llegar a vuestros dispositivos.
¡Hasta la próxima!
G.








